
La autoestima se desarrolla a lo largo de toda la vida, a través de nuestras experiencias de éxito y fracaso, de los comentarios que los demás realizan sobre nosotros, y de cómo nosotros mismos percibimos la realidad. Todos tenemos una historia personal que nos influye, y tendemos a comportarnos de acuerdo a cómo pensamos que somos.
Cuando una persona tiene una buena autoestima, será capaz de afrontar mejor las dificultades o retos que se le presenten en la vida. Alguien con una autoestima alta, reconoce que se puede equivocar y no tiene miedo a cometer errores.
Una persona con baja autoestima se mostrará insegura, necesitará que otras personas le ayuden a la hora de tomar decisiones, que los demás le aseguren que ha hecho las cosas bien, se sentirá incapaz de hacer las cosas con éxito y sin ayuda, y tendrá un diálogo interior crítico y negativo.
Con ayuda de un terapeuta, puedes encontrar la causa de tu baja autoestima, entender cómo te relacionas contigo mismo, enfrentarte a tus pensamientos y sentimientos negativos en un entorno seguro y tranquilizador, establecer tus metas y trabajar tus fortalezas, así como lograr aceptar tus aspectos negativos y tus errores.
